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María Hervas

LasHijasDelJazz

by Omar Ayyashi

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Estos viajes me están cansando. 
Busco, busco.
¿Dónde se quedaron sus labios tan chiquitos, tan tenues? 
Ya no me importan los caballeros que me tiraron el anzuelo del desafío. 
La busco a ella, la del pañuelo en la ventana que me decía: Sube, sube.
Dulce, dulce de almendra, ¿dónde estás? 


Atravieso las puertas, las paredes, vuelo terrazas, cabalgo balcones y tejados como un gato en la tarde pero no te encuentro, eso que oigo tus pasos, tu voz patinando sobre el pentagrama y tu... silencio.
Insisto: ven, no voy a contarte ninguna batalla porque cuando corro hacia ti las dejo
en la mochila. 


Niña, niña, Quédate pegada a mi boca. 
Yo tampoco tengo mi uniforme ni falta que me hace, porque sobre el tejado el rocío me cubre de sal blanca. Déjame decirte eso que nadie oye y todos creen que es el besuqueo de las lechuzas en los desvanes, déjame tenderme a tus pies con mi repetición de péndulo. ¿Que no estás ya? Pues mis manos últimas te agarran y.../
Tengo una pena en el alma. No cantes. Es que me parece oirles por aquí, por aquí. Allí están.


Ahora la pena es de viento y arrastra rosarios de suspiros, ansias. 
¿Cómo podré dirigir la danza? 
Yo no sé más que llegué y te vi y... A todas les has contado lo mismo; os lo dan escrito
al nacer. 
Tus piececitos que yo besé como caramelos de rosa abiertos. 
¿No ves mis manos, las que se quedaron tan rígidas por tu amor... mis manos, mis últimas manos...?
Manos que se agrupaban a escuchar palabras que no oyó nunca.

 

Fragmentos de “Manos Arriba” 1962 entretejidos entre sí
Autora: María Teresa de León
Versión: Victoria Mendizábal
 

MariaHervaas
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